“Buscamos por todas partes lo incondicionado y sólo encontramos cosas” (Novalis)
“La filosofía es propiamente nostalgia: el deseo de estar en todas partes en casa” (Novalis)
“Un ideal es a la vez idea y factum. Si los ideales no tienen para el pensador tanta individualidad como los dioses de la Antigüedad para los artistas, entonces toda ocupación con las ideas no es más que un cansino y aburrido juego de dados con fórmulas vacías” (Schlegel)
“El mundo debe ser romantizado. Así se encuentra de nuevo su sentido original. Romantizar no es sino una potenciación cualitativa. El Yo Mismo más bajo es, en esta operación, identificado con un Yo Mismo mejor. (…) En la medida en que doy al sentido vulgar uno mejor, al aspecto cotidiano uno llena de misterio, a lo conocido la dignidad de lo desconocido, a lo finito una apariencia infinita, en esa medida lo romantizo” (Novalis)
“El poeta se atreve a hacer sensibles ideas de la razón de seres invisibles: el reino de los bienaventurados, el infierno, la eternidad, la creación, etc. O también se atreve a hacer sensible aquello de que ciertamente encuentra ejemplos en la experiencia, como por ejemplo la muerte, la envidia y todos los vicios, y también el amor, el honor, etc., más allá de las limitaciones de la experiencia, mediante una imaginación que quiere igualar el juego de la razón en la consecución de un máximo, en una perfección de la que no se encuentra ejemplo en la naturaleza. Y es propiamente en la poesía donde se puede mostrar la facultad de las ideas estéticas en toda su magnitud” (Kant)
“Poeta y sacerdote eran al principio lo mismo, y sólo en tiempos posteriores se separaron. Pero el verdadero poeta ha permanecido siempre sacerdote, como el verdadero sacerdote ha sido siempre también poeta” (Novalis)
“Después de cada incursión de su espíritu en lo Infinito, debe exteriorizar la impresión que éste haya producido en él, como un objeto comunicable mediante imágenes o palabras, para gozar de nuevo de él transformado en otra figura y en una magnitud finita, y él debe, por tanto, incluso involuntariamente y, por así decirlo, lleno de entusiasmo (...), exponer a los demás lo que le ha acontecido a él, como poeta o vidente, como orador o artista. Un tal individuo es un verdadero sacerdote del Altísimo” (Schleiermacher)
“La poesía es el gran arte de construcción de la salud trascendental. El poeta es por tanto el médico trascendental. La poesía hace y deshace con el dolor y el deseo, gana y desgana, error y verdad, salud y enfermedad, mezcla todo eso para su gran fin de todos los fines: la elevación del hombre sobre sí mismo” (Novalis)
“Hay una poesía cuya esencia es la relación de lo real con lo ideal, y que por analogía con la terminología filosófica podría llamarse poesía trascendental. Empieza como sátira con la absoluta diferencia entre lo ideal y lo real, se trasforma en medio en elegía, y termina como idilio en la absoluta identidad de ambos” (Schlegel)
“La poesía romántica es una poesía progresiva universal. Su meta no es simplemente unir otra vez todas los géneros de la poesía y hacer que la poesía se de la mano con la filosofía y la retórica. Quiere, y debe también, unir o fundir poesía y prosa, genialidad y crítica, poesía del arte y poesía de la naturaleza, y hacer poéticas la vida y la sociedad” (Schlegel)
“Si de una gran obra de arte no considerárais más que un fragmento particular y si, a su vez, en las partes concretas de este fragmento percibís contornos y proporciones totalmente bellos de por sí, que están contenidos en este fragmento y cuyas reglas cabe descubrir enteramente a partir del mismo, ¿no os parecerá entonces el fragmento más bien una obra de por sí que una parte de una obra?” (Schleiermacher)
“Fue la propia cultura la que infligió a la nueva humanidad esta herida. Tan pronto como, por un lado, la creciente experiencia y el pensamiento determinado hizo necesaria una fuerte división de las ciencias, y por el otro lado el mecanismo de los Estados hizo igualmente necesario una severa separación de las clases y negocios, así rompió también la unión interior de la naturaleza humana, y una lucha nociva enemistó sus armónicas fuerzas” (Schiller)
“El resultado de la manera moderna de pensar se llamó filosofía, y en ello se incluía todo aquello que se opusiera a lo antiguo, y por tanto especialmente toda ocurrencia contra la religión. El inicial odio contra la fe católica se volvió pronto odio contra la Biblia, contra la fe cristiana y finalmente contra la religión misma. Y aún más, el odio contra la religión se volvió de un modo natural y consecuente contra todos los objetos de entusiasmo, a la fantasía y al sentimiento, anatemizó la fantasía y el sentimiento, moralidad y amor al arte, futuro y prehistoria, con dificultad puso al hombre a la cabeza de los seres naturales, e hizo de la infinita música creadora del Universo el uniforme traqueteo de un monstruoso molino, movido por la corriente de la casualidad, un molino en sí, sin constructor ni molinero, y un verdadero perpetuum mobile: un molino que se muele a sí mismo” (Novalis)
“El deseo revolucionario de realizar el Reino de Dios es el punto elástico de la formación progresiva, y el principio de la historia moderna” (Schlegel)
“El Espíritu Santo es mucho más que la Biblia. Él debe ser nuestro Maestro del cristianismo, y no la letra muerta, terrenal y ambigua” (Novalis)
“Hay sólo un templo en el mundo, el cuerpo humano. Nada es más santo que esta forma suprema. Inclinarse ante un hombre es un homenaje a esta revelación en la carne (…) Se toca el Cielo cuando se acaricia un cuerpo humano” (Novalis)
“Nada es más necesario para la verdadera religiosidad que una mediación que nos comunique con la divinidad. De forma inmediata, el hombre no puede ponerse en contacto con ella. En la elección de esa mediación debe ser libre el hombre” (Novalis)
“Dios es sólo comprensible por medio de la representación” (Novalis)
“Toda vida es un proceso de renovación exuberante, que sólo por el lado de la apariencia conlleva un proceso de destrucción” (Novalis)
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miércoles, 23 de febrero de 2011
domingo, 21 de marzo de 2010
La ruina
Hablo por teléfono con Paco Gallardo la primera tarde cálida de este año. Está en Sevilla, fumando un cigarro en la puerta de un bar con Jesús Beades. Mientras hablamos, contemplo desde la terraza de mi piso manchego los edificios abandonados que hay enfrente, y me pregunto qué rara satisfacción nos dan estas cosas viejas, inservibles, ruinosas. La ruina era una metáfora muy querida por los románticos. Schleiermacher la explicaba de la siguiente manera: "Si de una gran obra de arte no considerarais más que un fragmento particular y si, a su vez, en las partes concretas de este fragmento percibís contornos y proporciones totalmente bellos de por sí, que están contenidos en este fragmento y cuyas reglas cabe descubrir enteramente a partir del mismo, ¿no os parecerá entonces el fragmento más bien una obra de por sí que una parte de una obra?”. Pero la ruina no es sólo una categoría estética, basada en la constatación de que cualquier fragmento también es, respecto de sí mismo, un todo. También es una categoría ontológica: el mundo es la ruina que evoca su propia totalidad perdida. Contiene la belleza de lo efímero: el recuerdo de que el ser, incluso en su más espléndida forma, es tiempo, y por tanto, ocaso. La ruina es la memoria de que todas las cosas están, en el fondo de sí mismas, rotas. Pero lo ruinoso no sólo es atractivo en cuanto evoca un pasado, sino en cuanto convoca un futuro: el caos, decía Schlegel, "que espera del roce del amor para desarrollarse". Y en otro lugar: "Sólo es un caos aquella confusión de la cual puede surgir un mundo". Por eso la contemplación de la ruina provoca en nosotros la experiencia de una promesa, escondida en las vigas desvencijadas y en las grietas mohosas de los muros. Más aún si brillan bajo el sol de esta esperada primavera.
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martes, 28 de abril de 2009
Hölderlin: la subjetividad extravagante
De Hölderlin se ha escrito mucho. A menudo es citado, junto con Rilke, como el poeta de los filósofos. Esto es cierto aunque sólo fuera en el sentido de que él mismo fue ambas cosas. En su famoso Urteil und Sein (Juicio y Ser) propuso, haciendo uso de una etimología dudosa, que todo juicio (Urteil) supone una separación radical u originaria (Ur-teilen): cuando tratamos de decir la verdad de las cosas, el entendimiento lanza su red sobre la realidad, y realiza una división entre sujeto y objeto que es previa, que por tanto es presupuesta, y que nos impide acceder a la dimensión nouménica de la realidad. Casi por los mismos años, Novalis explicaba que el lenguaje, en tanto producto del entendimiento, es siempre derivado, y que el entendimiento mismo se eleva cuando hemos dejado atrás el ser.De ahí que Hegel opinase de estos autores que "en ellos la extravagancia de la subjetividad se convierte a menudo en locura". Pero nosotros sabemos por Don Quijote que la locura es a menudo una forma de conocimiento moral de la realidad, alienada y oculta por los esquemas establecidos y los supuestos universalmente aceptados. En Hölderlin, perder el juicio significa ganar la verdad. Y ello sólo puede ser obra de un lenguaje no enajenado, libérrimo, violentador de la sintaxis y los esquemas de la gramática: sólo la poesía, como lenguaje no sometido a las estructuras del entendimiento, puede obrar aquello que la filosofía vanamente desea: la presencia cegadora de la verdad.
Hölderlin mismo explica esto en un poema, que traduzco a continuación:
A las Parcas
Dadme sólo un verano, poderosas,
y un otoño que hagan madurar mis canciones,
para que el corazón se vea saciado
del dulce juego y pueda al fin morir.
El alma, a la que en vida fue negado
su sagrado derecho, ni en el Orco descansa.
Pero si alguna vez alcancé lo sagrado,
el poema, que tanto he deseado,
entonces bienvenido, oh silencio del mundo de las sombras.
Estaré satisfecho aunque mi lira tampoco me acompañe: una vez
viví como los dioses, y eso basta.
(Nur einen Sommer gönnt, ihr Gewaltigen! / Und einen Herbst zu reifem Gesange mir, / Dass willinger mein Herz, vom süssen / Spiele gesättiget, dann mir sterbe! / Die Seele, der im Leben ihr göttlich Recht / Nicht ward, sie ruht auch drunten im Orkus nicht; / Doch ist mir einst das Heil'ge, das am / Herzen mir liegt, das Gedicht, gerlungen, / Willkommen dann, o Stille der Schattenwelt! / Zufrieden bin ich, wenn auch mein Saitenspiel / Mich nicht hinabgeleitet; Einmal / Lebt'ich, wie Götter, und mehr bedarf'snicht).
Y aquí un poema que le dediqué en Aquel lugar, pensando que la poesía quizá tampoco tenga la última palabra:
La lira de Hölderlin
De qué me sirve haber vivido como un dios
si fue sólo una vez. De qué me sirve
saber que en un momento alcancé algo innombrable. Ahora vuelvo
por las calles gastadas por millones de pasos,
por sucias multitudes a través de los siglos.
Soy uno más. Recorreré esas calles
de la misma manera; como ellos
amaré a una mujer, y también frente a mí
estallarán las buganvillas cuando
llegue abril. Pasarán un par de cosas,
y nada más. Escribiré unos versos
que ya no tendrán luz, porque la luz fue tuya
solamente un instante.
Aquello será niebla,
desaparecerá
como un amanecer sobre las olas
en el recuerdo de un anciano.
Se perderá la luz. Te perderás.
Y serás desdichado, y no sabrás por qué.
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lunes, 6 de abril de 2009
Rilke: la palabra de los hombres
No hace falta adentrarse en las espesuras de las Elegías para entender qué hay de romántico en Rilke y por qué Heidegger, en "¿Y para qué poetas?", lo tomó como modelo de lo que él llamaba "pensar". La mirada postmetafísica que Heidegger admiró en él -esa mirada sabedora de que las estructuras del pensamiento y del juicio "olvidan el ser"- es la que nos abre este sencillo poema, perteneciente a la obra Mir zu Feier, escrita en los últimos años del siglo XIX. Existe -parece decirnos Rilke- una manera de mirar y decir el mundo que no es deudora de la voluntad de dominio: es la mirada que nos permiten los ojos de la piedad y la poesía. Aquí dejo mi propia traducción y abajo añado el original alemán.(Preciso: como en su día traduje con ciertas licencias a Novalis y Jaime Siles me dijo de todo, esta vez seré más prudente: traduzco, contra el original, en endecasílabos, sustituyo "jardín y bienes" por "heredad", cambio un presente por un pasado, etc., y todo porque me parece que suena mejor. Es decir, que os dejo "mi versión" del poema. A ver si así me libro del severo tribunal de los filólogos).
Yo temo la palabra de los hombres.
Expresan cada ser con claridad:
esto se llama perro y eso casa,
aquí está el principio, allí el final.
Me hacen temblar su espíritu y su burla.
Lo saben todo: lo que fue y será.
Y ninguna montaña piensan única.
Y sólo Dios limita su heredad.
No os acerquéis a ellas, advertía.
Me gusta oír el canto de las cosas.
Queréis tocarlas, mudas y ateridas,
y así es como matáis todas las cosas.
(Ich fürchte mich so vor der Menschen Wort./Sie sprechen alles so deutlich aus:/Und dieses heißt Hund und jenes heißt Haus,/und hier ist Beginn und das Ende ist dort./Mich bangt auch ihr Sinn, ihr Spiel mit dem Spott,/sie wissen alles, was wird und war;/kein Berg ist ihnen mehr wunderbar;/ihr Garten und Gut grenzt grade an Gott/.Ich will immer warnen und wehren: Bleibt fern./Die Dinge singen hör ich so gern./Ihr rührt sie an: sie sind starr und stumm./Ihr bringt mir alle die Dinge um.)
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