lunes, 6 de abril de 2009

Rilke: la palabra de los hombres

No hace falta adentrarse en las espesuras de las Elegías para entender qué hay de romántico en Rilke y por qué Heidegger, en "¿Y para qué poetas?", lo tomó como modelo de lo que él llamaba "pensar". La mirada postmetafísica que Heidegger admiró en él -esa mirada sabedora de que las estructuras del pensamiento y del juicio "olvidan el ser"- es la que nos abre este sencillo poema, perteneciente a la obra Mir zu Feier, escrita en los últimos años del siglo XIX. Existe -parece decirnos Rilke- una manera de mirar y decir el mundo que no es deudora de la voluntad de dominio: es la mirada que nos permiten los ojos de la piedad y la poesía. Aquí dejo mi propia traducción y abajo añado el original alemán.

(Preciso: como en su día traduje con ciertas licencias a Novalis y Jaime Siles me dijo de todo, esta vez seré más prudente: traduzco, contra el original, en endecasílabos, sustituyo "jardín y bienes" por "heredad", cambio un presente por un pasado, etc., y todo porque me parece que suena mejor. Es decir, que os dejo "mi versión" del poema. A ver si así me libro del severo tribunal de los filólogos).

Yo temo la palabra de los hombres.
Expresan cada ser con claridad:
esto se llama perro y eso casa,
aquí está el principio, allí el final.

Me hacen temblar su espíritu y su burla.
Lo saben todo: lo que fue y será.
Y ninguna montaña piensan única.
Y sólo Dios limita su heredad.

No os acerquéis a ellas, advertía.
Me gusta oír el canto de las cosas.
Queréis tocarlas, mudas y ateridas,
y así es como matáis todas las cosas.

(Ich fürchte mich so vor der Menschen Wort./Sie sprechen alles so deutlich aus:/Und dieses heißt Hund und jenes heißt Haus,/und hier ist Beginn und das Ende ist dort./Mich bangt auch ihr Sinn, ihr Spiel mit dem Spott,/sie wissen alles, was wird und war;/kein Berg ist ihnen mehr wunderbar;/ihr Garten und Gut grenzt grade an Gott/.Ich will immer warnen und wehren: Bleibt fern./Die Dinge singen hör ich so gern./Ihr rührt sie an: sie sind starr und stumm./Ihr bringt mir alle die Dinge um.)

15 comentarios:

narracionesinteriores.blogspot.com dijo...

Sólo como nota a pie de página:
La palabra de los hombres sólo "sirve" para DESIGNAR "aquello" que tenemos delante, ya sea delante de los ojos o del pensamiento.
Probablemente sean los poetas los que son capaces de "traernos a presencia" las cosas de un modo más cercano.
Pero curiosamente, esto lo sabemos de un modo reflexivo gracias a Heidegger, uno de los grandes luchadores que podemos encontrar en el intento por zafarse del orden gramatical.

Juan Luis de Soria dijo...

A Siles, que le vayan dando. Preciosa versión.

Ángel Ruiz dijo...

Lo leí ayer deprisa, pero no, que hay que leerlo despacio, como corresponde: y son muy hermosos poemas.
Yo cada vez desprecio más a los filólogos que ponen normas, barreras, reglas: ¡qué manía policial!

Alejandro Martín Navarro dijo...

Hola, Rubén: gracias por tu aportación, que es la de un experto en la materia (oye: ¿no coincidimos en la carrera?). Mi conocimiento de Heidegger es limitado. Pero veo bastante claro lo que dices. Es más: en el fondo, el interés heideggeriano por la poesía es accidental y se reduce al hecho de que ve en ella el único espacio discursivo donde se ha refugiado el "pensar" en la época final de la metafísica, caracterizada por el dominio tecnológico de la subjetividad. Sin duda, el pensamiento sigue siendo el pensamiento. Y la única excusa que yo encuentro al espanto gramatical heideggeriano es que se situa en la misma línea que la pretensión romántica (y nietzscheana: "mientras sigamos creyendo en la gramática...") de forzar la sintaxis para situarse en los límites del lenguaje: allí donde se manifiesta el carácter reduccionista del juicio y el olvido del ser.

De Soria, Ángel Ruiz: gracias por vuestros amables comentarios. Seguiremos sacando versiones heterodoxas. De todas formas, a pesar de mis reparos, esta versión es bastante literal. Dice casi exactamente lo mismo.

naracionesinteriores.blogspot.com dijo...

Hola Alejandro, gracias por tu consideración, pero realmente no me considero un experto en nada, sino un apasionado de ciertos motivos, y sin duda Heidegger es uno de ellos. La palabra "experto" en ciertos ámbitos siempre me ha causado un cierto reparo, pero no puedo negar que a pesar de todo agradezco tu calificativo. Coincidimos por la facultad, pero no sé si en alguna clase, el caso es que me he abierto mi blog hace apenas una semana y al naufragar por la red en busca de cosas interesantes relacionadas con este submundo encontré tu blog. Al ver tu foto empecé a hacer memoria y recordé que efectivamente te conocía de vista de la facultad. La verdad es que he echado un vistazo a algunas de tus entradas y hay muchas que me parecen muy buenas,se ve rápidamente que tienes un don natural para la escritura.
Respecto a lo de Heidegger, este tema es para mí lo más interesante de todo Heidegger y tu comentario es muy acertado al respecto. Motivado por todo esto, creo que en Heidegger habría que indagar otros temas relacionados con esta temática, como por ejemplo el silencio.
Por certo, ni que decir tiene que estás invitado a mi blog, espero que me escribas algo. Un saludo.

Ángel Ruiz dijo...

Por no dejármelo dentro, que tenía ganas de decirlo (aunque sólo sea para que se vea que entiendo alemán), pero me daba apuro, porque parecía el filólogo que criticaba yo mismo: en tu traducción echo de menos el 'so' del primer verso; quizá en los dos primeros versos se pudiese poner signos de admiración, para intentar recoger la expresión inicial, que es emotiva, no simplemente de enunciar un hecho.

Óliver Sotos González dijo...

Pienso que la grandeza del lenguaje oral y escrito no radica en el lenguaje en sí mismo, puesto que el escrito fue creado (posiblemente esté equivocado) con fines administrativos.

Creo que, al igual que en otros casos, el lenguaje como herramienta lo hace grande quien lo utilice, dependiendo del fin con que se utilice, dicho sea de paso.

Lo cierto es que el poema de Rilke que traduces (por cierto, acertadas licencias, a mi juicio, las que aportas) lo considero muy actual. Hoy las palabras pueden servir para designar, y ya. Es en ese momento cuando el lenguaje escrito vuelve a su origen, es decir, al administrativo.

La magia del lenguaje oral como herramienta es que se permite esas licencias al parecer insalvables para lo escrito. Es decir, puede ser el altavoz ineludible de aquello que habita en nuestro interior, y que quiere salir sin trabas ni aduanas. Si a partir de ahí, utilizamos la escritura como registro de lo que en nosotros existe, entonces sucede el Big Bang, es decir, poemas como los de Rilke.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Pues, ya que estamos, Ángel, voy a ponerme yo también puntilloso: he mantenido la rima en todos los versos, salvo en el primero. Podríamos intentar cambiarlo e incorporar de paso lo que tú planteas (muy acertadamente). Por ejemplo: "Del hombre temo tanto la palabra". Así incorporamos el "so" y además la rima asonante (con "casa"). Pero me parece muy barroco. ¿Qué piensas, Ángel? Si a alguien se le ocurre algo, abrimos la veda...

Ángel Ruiz dijo...

A mí me gusta el verso que propones, a pesar del orden raro de palabras que queda, pero la sonoridad es buena, queda un verso solemne. No sé si a alguien se le ocurrirá algo mejor.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Felicitaciones, Alejandro. Para mí e suna excelente traducción. Entre la poesía y la filología me quedo con la primera, claro. Un abrazo.

Th. Reichmann dijo...

Me ha gustado mucho la entrada y no menos los comentarios. ¿Para cuándo algo sobre Hölderlin?

Alejandro Martín Navarro dijo...

Hola, Th. Reichmann: algún día me atreveré con Hölderlin, y tu comentario me anima a ello. Un saludo

Anónimo dijo...

Muy buena traducción. Tengo 20 años y me encanta Rilke. También me quedo con la poesía en vez de la filología. Es muy fácil criticar ya que el trabajo difícil esta hecho, pero para no quedarme con las ganas aquí va lo mío:
Extraño los "y" de "und dieses heisst Hund... etc" creo que le dan atmósfera al poema y su repetición en el original tiene un efecto en el lector: el poema transmite al lector el tedio del poeta, como si este enumerara los vicios del hombre.
También creo que "wunderbar" da un efecto estético muy diferente a "único".
=) El resto me parece impecable.
Saludos de México.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Hola, anónimo mexicano: gracias por el elogio y por las sugerencias, todas muy correctas y muy agudas, sobre todo para alguien tan joven. Debí tenerlas en cuenta. Espero hacerlo mejor la próxima vez. Un cordial saludo.

zesovela dijo...

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