domingo, 12 de enero de 2014

Elogio de la tristeza

Ocurre frecuentemente: un amigo te dice que alegres esa cara, que pienses en lo bueno, que no tiene sentido estar triste. Enciendes la tele y la sonrisa de una chica perfecta finge una felicidad ilimitada. Desde los escaparates de las librerías, los libros de autoayuda confunden el sano deseo de superar las propias dificultades con una sobredosis de positividad obligatoria: es mejor –te dicen– sonreír que llorar, hay que huir de la gente tóxica, es necesario no amargarse, descubrir un poder interior sin límites, poner al mal tiempo buena cara. Son imperativos sociales que hemos aceptado sin más, y que se esconden en la sonrisa vana y falsa que nos deslumbra cada día... [Artículo completo en Sevilla Report]

4 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

El texto que citas de Rilke es uno de mis textos-guía.
Tu artículo da razón y palabra a algo que siempre detesté: lo de "ser positivo" en todo momento y a todo trance, que es uno de los mantras de la sociedad moderna, y que no reconoce los derechos de la tristeza y del vaso medio vacío.

Ignacio Trujillo dijo...

La tristeza se lleva por dentro, dicen y ya no se adniten ni el más mínimo luto ni por la muerte de tu padre...

Carlos dijo...

Alejandro: ¡¡eres un grande entre los grandes!! Esta nota es un manjar. Te felicito. Ya quisiera tener tu pluma (aunque no entendí la de "Para qué poetas").

Alejandro Martín dijo...

Muchas gracias!