domingo, 15 de marzo de 2009

Noticia en torno al debate sobre el aborto

Ejemplo de cómo la ciencia no se encuentra, a priori, ligada a ninguna moral, y de cómo el "pensamiento laico" elude entrar en debates éticos con el pretexto del supuesto origen religioso de las posturas contrarias. Atención al primer párrafo de la noticia: produce, como poco, "estupor".

6 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

Algunos son honestos y no lo eluden. Lo pongo aquí porque me parece de suma importancia: “Por estética progresista, por sentido común y por la legislación vigente, debería aplaudirlo (el aborto). Pero para ello debo distinguir entre interrupción del embarazo y homicidio. Pero aún no he encontrado la forma. Acepto el aborto legal, pero lo acepto aun siendo un homicidio. Es fuerte. Mi contradicción personal en esto es monumental. (…) Yo solito llego a esta conclusión inspirado por el conocimiento científico. Una vez fecundado el huevo, el material genético propio del nuevo ser ya existe, y lo más probable, entonces, es que ese ser acabe por nacer” (Jorge Wagensberg, director del museo de la ciencia de Barcelona, y no creyente, en Cartas cruzadas, Ed. Sal Terrae, Santander, 2003, p. 74).

Alejandro Martín Navarro dijo...

Gracias, Suso. Carlos Colón, en dos artículos del Diario de Sevilla, aporta otros nombres: Bobbio y Pasolini. Se puede acceder al periódico por Internet. Merece la pena.

Oliver dijo...

Suso, muchas gracias por tu aportación. Suscribo cada palabra que Jorge Wasenberg escribe y tú citas. No sé cómo llegar a una conclusión sin caer en la contradicción. No sé.

Oliver dijo...

Bueno, tras intentar llegar a una conclusión sobre lo que has escrito, diré que, con todos mis respetos, la noticia que apuntas es un poco, si me apuras, demagógica, aunque no puedo cuando menos admitir apesadumbrado que poco de lo que hoy leo publicado me parece que no lo es (ya sea publicación escrita o visual, si es que existe el término publicación visual).

Creo que el tema del aborto escapa de la ciencia exclusivamente para abordar un espacio social.

¿Qué tiene que ver la ciencia con el aborto? ¿En delimitar cuándo a una vida se le puede llamar vida? Yo también me puedo poner más demagógico que el Leónidas de los 300 espartano-científicos, o yo qué sé (menos mal que al día siguiente alguien con una pizca de luz entre ceja y ceja optó por cambiar de nombre): ¿Y qué pasa con las vidas de los que ya viven? ¿No será mejor arreglar una vida que gracias a un no aborto puede llevar a un fracaso? ¿Acaso no fracasará? ¿Acaso hay suficientes ayudas para que quien tenga la criatura pueda seguir con su vida? ¿Y si su trabajo depende de ello? Que hubieran sido más cuidadosos ella y él, ¿y es que el resto somos adalides de la corrección? ¿Quién decide que es correcto? ¿Yo decido qué es un asesinato en una cultura occidental y sin embargo permito que con las prendas de ropa que llevo puestas esté matando a una caterva de niños harapientos que trabajan por media peseta la hora durante 12 horas cada día los tresciento sesenta y cinco días del año? La verdad es que cuando me pongo, me pongo de verdad.

Creo que este es un tema muy serio para ser tratado como lo están haciendo los medios de comunicación, que, según mi opinión, se han convertido en un altavoz de diferentes partidos políticos, con lo que eso conlleva: según mi opinión cada día que pasa hay una mayor ausencia de criterio.

Y poco más, Alejandro. Ya sé que han pasado unos días desde que publicaste tu artículo, pero quería concluir que no sé concluir, es decir, yo abriría un debate mucho más profundo.

PD: Ojalá existiera un verdadero Ministerio para el desarrollo de la mujer y no una ministra super cool que mola mazo (no la considero persona para llevar a cabo la reivindicación de los derechos de la mujer, pero hace juego con la clase política que impera hoy en día)



Y, siendo yo también demagógico, al igual que el antes denominado grupo de los 300 (joder, que esto no es Esparta), queremos a la ciencia para lo que nos interesa. Hoy células madre no, porque altera el desarrollo natural de la vida humana. Mañana una mujer en Italia lleva en coma así como 17 años y me dicen que desenchufarla es matarla, cuando es la ciencia la que la ha mantenido vegetal durante todo este tiempo.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Hola, Oliver, gracias por tu comentario. No quiero entrar a discutir aquí el tema del aborto.
Como bien dices, es asunto demasiado serio como para tratarlo de este modo.

En todo caso, no veo la demagogia a la que apuntas. Con la noticia sólo quería apuntar una cosa: que el portavoz de los "expertos" de Aído considera que el inicio de la vida es una "cuestión religiosa" en la que no quiere "entrar". Lo cual a mí me preocupa, y mucho.

Y, en segundo lugar, que los políticos usan la ciencia de un modo interesado, desnaturalizándola y transformándola en mera ideología, en un referente de autoridad sin contenido. Y ello especialmente (lo siento, pero es así) por parte de la izquierda: si Obama decide financiar la investigación con células madres, sale El País diciendo que Obama levanta el veto religioso a la ciencia. Pero si millar de eminencias del mundo de la ciencia y el pensamiento se declaran contra la reforma del aborto, apenas se escucha su voz y son colocados en el saco de quienes "confunden religión y política" (Pajín dixit).

Óliver Sotos González dijo...

La verdad es que, sinceramente, lo de izquierda y derecha me suena a día de hoy más a la Yenka de Enrique y Ana.

Por eso te comentaba lo de la demagogia. Seguimos siendo un país (y yo el primero, y si no mira mi anterior comentario) donde triunfa el "y tú más". Aunque caiga, espero que la experiencia me haga no volver a caer, en ese juego.

Que lo diga la Pajín, Aído, Ana Mato, Mariano, Pons, o de cualquier otro partido, la verdad es que la credibilidad que me dan todos los partidos políticos es cero. La prueba: han encarcelado a la alcaldesa de La Muela en Aragón, y como no es de ninguno de los partidos supergüays (PP o PSOE), nadie levanta la voz.

Pues yo no voy a ser menos.

Ya me callo.