miércoles, 12 de enero de 2011

Religión en las escuelas

Mi gremio -el de los profesores en general, y el de los profesores de filosofía en particular- es especialmente hostil a la existencia de una asignatura de religión en las escuelas e institutos públicos. Se acepta la tesis de que la religión es una hora aprovechada por curas y semi-curas para llenar la cabeza de los niños de supersticiones y aberraciones morales. Por mi parte, y siendo verdad que mi experiencia pudo ser muy singular, sólo puedo recordar a quien quiera oírlo que fue en la asignatura de religión donde se me habló por primera vez de Nietzsche, de Freud, de Feuerbach: recuerdo cómo discutíamos en clase sobre el resentimiento, la alienación de lo humano en lo divino, la sublimación, etc., mientras el único discurso contra la religión que habíamos oído durante años era esa masa de consignas en que se funden las Cruzadas, la Inquisición y los condones. Hoy, que puedo ir más allá de aquella experiencia intelectualmente fructífera de mi adolescencia, pienso que la asignatura de religión es a menudo el último reducto de libertad de pensamiento que queda en las instituciones de enseñanza: el único sitio donde es posible escapar del discurso monocorde de los medios y de la educación pública, y respirar algo distinto; el único lugar donde las cuestiones éticas no están ideológicamente resueltas como si fueran tabúes morales superados, sino abiertas a un cuestionamiento racional, y donde los interrogantes trascendentes sobre la libertad, la vocación existencial, la autenticidad, etc., no se diluyen en el magma de una existencia planificada por otros; el único sitio donde, por último, es posible aprender algo serio sobre la religión, más allá de la retahila insufrible sobre la moral sexual católica y los curas pederastas. Por eso, desde el establishment ideológico de este país nunca se cuestiona verdaderamente el programa de esta asignatura, ni quién debe impartirla, ni bajo la tutela de quién: la genial ocurrencia de idear un sustituto a la religión consistente en no hacer nada tenía como objetivo alcanzar su definitiva eliminación. Mucho me temo que los jóvenes españoles aprenderán qué es la religión viendo a Anne Germain comunicarse con Rocío Wanninkhof. Al fin y al cabo, esto era exactamente lo que se pretendía.

30 comentarios:

Nicolás Fabelo dijo...

Alejandro, no me puedo creer que te estés refiriendo a la clase de religión como "el único lugar donde las cuestiones éticas no están ideológicamente resueltas como si fueran tabúes morales superados, sino abiertas a un cuestionamiento racional". En una religión todo está muy resuelto y bien cerrado: toda pregunta tiene su respuesta dogmática inmediata. El cuestionamiento racional es precisamente la antítesis de toda catequesis. El pensamiento crítico es justamente lo contrario al adoctrinamiento (religioso o ideológico).

Alejandro Martín Navarro dijo...

Nicolás: ese "no me puedo creer" revela precisamente lo catequético de la opinión que defiendes. Al afirmar que "en una religión todo está muy resuelto y bien cerrado", muestras qué buen trabajo se ha hecho a la hora de des-educar en torno a qué es la religión (cristiana, en el caso que nos ocupa) y cómo la ecuación religión=respuestas cerradas se asume sin más como una evidencia incuestionable. Incluso frente al hecho -constatable, y constatado por mí durante años en la enseñanza- de que es en esa asignatura donde verdaderamente se debaten ciertas cuestiones que el resto de la sociedad da por cerradas.

En este sentido, no hay una sola asignatura en la que cuestiones como la libertad, la responsabilidad individual, la vocación, la trascendencia, los valores morales, sean "debatibles" y se debatan de hecho. Al contrario. Y la asignatura de filosofía, que podría cumplir ese papel, ha sido convertida en una herramienta más del adoctrinamiento monocorde: sólo hay que ver qué textos se analizan en la asignatura de Historia de la Filosofía para darse cuenta de que lo único que interesa es perpetuar ecuaciones ideológicas: así, Locke=liberal y tolerante; San Agustín=teocrático y dogmático. Huele a adoctrinamiento desde lejos. Lo mismo se puede decir de Educación para la Ciudadanía: tampoco hay espacio más allá de la pura transmisión de consignas.

Por último: adoctrinamiento es lo que hacen quienes se jactan públicamente (y yo lo he escuchado en muchas ocasiones) de utilizar la clase de historia (o de matemáticas, por hablar de dos casos concretos que conozco) para inocular ideas anti-religiosas, ridiculizar la religión, el cristianismo, insultar a la Iglesia, etc. El adoctrinamiento está bien asentado, y no especialmente en la asignatura de religión.

Mercuzzio dijo...

No iba a entrar al trapo, pero "Procusto" me obliga a ser "Teseo".

Xavier Zubiri: "Europa se construye sobre la base de cuatro fundamentos:
la filosofía griega,
el Derecho romano,
la religión cristiana y
la ciencia moderna."

Yo, como profesor de Religión Católica, ni sacerdote ni seminarista, sino laico que no laicista; considero que este tema es el de la pescadilla que se muerde la cola. No hay más sordo que el que no quiere oír ni ciego que el que no quiere ver.

Mi modesta opinión. Negar el aspecto religioso en el ser humano es un absurdo, como sería negar su aspecto social, histórico o su "tendencia" al intelecto. Sería deshumanización. Con todas las letras.

Otra cuestión es cómo se imparta la materia en clase. Y éste sí es tema de sentarse con un buen té o café a parlamentar. Generalizar es de palurdos e iletrados, no de mentes abiertas a la duda, la investigación y el progreso. Por consiguiente, no generalicemos sino parcialicemos al modo de Einstein.

Tengamos en cuenta que no todas las religiones son iguales. Y dentro de cada religión, no todas las confesiones son iguales. En nuestro Estado las opciones son: Religión cristiana católica, Religión cristiana evangélica, Religión judía y Religión musulmana. Está en solicitud: Religión cristiana ortodoxa y Religiones orientales.

Puedo afirmar que en mi hora de clase se habla tanto de Jesús de Nazaret, como de la Teoría Matemática de Supercuerdas, como del triunfo de Niezsthe-Hitler-Stalin en nuestra sociedad, de ecología, técnicas de estudio o el último "escándalo" de Lady Gaga.

También es cierto que aun quedan muchos incapaces de concebir una escuela sin adoctrinamiento (empezando por profesores y continuando por los propios padres y alumnos). La República dejó su huella tatuada a fuego y nos está resultando muy difícil curar la herida.

Por cierto, aunque me salga del tema, sólo hay que mirar un poco hacia fuera, a otros países y sus sistemas educativos pues nos quedaremos con la boca abierta. Los países más avanzados económica, social y educativamente, no son católicos históricamente, y sin embargo poseen mínimo de dos a tres horas lectivas semanales obligatorias de religión confesional. Pongamos por ejemplo Finlandia cuyo sistema educativo está considerado como el mejor del mundo, seguida de Noruega, Dinamarca, Suecia o Japón.

Gracias por brindar este espacio de reflexión y diálogo, Alejandro. Y disculpas por la extensión del comentario o cualquier otra cuestión.

Serenus Zeitbloom dijo...

Admitamos que la clase de religión no sea necesariamente adoctrinante, que incluso como tú dices pueda ser un espacio de libertad, ¿no podemos extender la presunción de inocencia a la Educación para la ciudadanía?. ¿ No podríamos ser más generosos con la ética, la filosofía y los profesores de filosofía?. Alejandro: ¿No nos habremos pasado de rosca?.

César dijo...

Hola Alejandro,

Soy profesor de Religión y pocas veces he encontrado palabras que reconozcan la dignidad de nuestra asignatura como las tuyas en este artículo. Te aseguro que mi deseo, y el otros muchos profesores de la materia, es colaborar a que el alumno, sea creyente o no en su vida, se cuestione las preguntas fundamentales sobre el sentido de la existencia y poner nuestro granito de arena para que poco a poco en nuestro país se pueda generar un diálogo maduro entre creyentes y no creyentes en busca del bien común.

Citas en tu artículo cómo se te habló en clase de religión por primera vez de Nietzsche,Freud o Feuerbach. Hoy día la crítica de estos humanistas ateos a la religión sigue formando parte del currículo y precisamente su exposición en clase no es entendida en un primer momento por los propios alumnos, porque consideran que es ir en contra de la religión. Al menos a mi eso me ha ocurrido. Tu artículo me animará a no desistir en esta tarea y supongo que llenaría de satisfacción al que fue tu profesor de religión.

Ciertamente la clase de religión no siempre estará a la altura de lo que debe ser su identidad que, como recoge un documento eclesial, tiene como una de sus dimensiones este interrogante vital fundamental: "Uno de los objetivos más importantes de este quehacer es suscitar y aclarar, según la capacidad del educado, sus preguntas radicales en torno a sí mismo, a su vida en comunidad, al sentido último de la historia y del mundo, a las limitaciones y fracasos,y a la muerte". No comento la dificultad de tratar estos temas cuando la asignatura alternativa a la religión es la "nada" y cuando los alumnos no tienen apenas carga lectiva de asignaturas como Ética...

Gracias por tu ejercicio de libertad. Te aseguro que supone un auténtico "empujón" en mi tarea docente.

Nicolás Fabelo dijo...

Casi todas las religiones SÍ son iguales: presumen de poseer el monopolio de la verdad (lo que legitima para combatir a los que están "equivocados"), someten la voluntad humana a una voluntad superior de existencia incierta y OBLIGAN a sus fieles a asumir un corpus dogmático y una serie de rituales a cual más pintoresco esgrimiendo permanentemente la amenaza del CASTIGO (aquí y en un incierto mundo de ultratumba).

Dicho lo anterior, yo estoy de acuerdo en que haya una asignatura obligatoria de historia de las religiones en la que el catolicismo tenga un papel central dada su importancia histórica y cultural en nuestra civilización. Para así permitir que cada cual, con su propio juicio, pueda valorar si el fenómeno religioso arroja un balance positivo o no, si la religión ha hecho a los hombres más felices o más infelices (o ha sido neutra a este respecto). Si los padres desean que sus hijos tengan una formación católica, pues que haya una asignatura optativa de catequesis en los colegios públicos. Claro que sí, ¿por qué no?.

soy... dijo...

El intento de eliminar radicalmente todo vestigio de enseñanza religiosa ya se aplicó con penosos resultados en muchos estados considerados socialistas. La democracia también es educación y enseñar religón es democracia en acción; lo que no se debe es alienar a los estudiantes con enseñanzas ideológicas radicales, esa parte es la que hay que cuidar con este tipo de asignatura.

Mi preferencia personal es que sólo se enseñen asignaturas orientadas al pensamiento crítico, pero no creo que las sociedades resitan eso. Dada la cantidad mayoritaria de personas que se inclinan por la religión, me parece antidemocrático omitir su aprendizaje organizado.

Gracias.

soy... dijo...

Por cierto, el año pasado inundó la red el estudio aquel que señala que los no creyentes saben más de religión que los creyentes; esto puede ser un indicio -en caso de que sea cierto- de que conocer sobre las creencias ayuda a mucha gente a distanciarse de ellas.

Gracias de nuevo y brillante entrada.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Mercuzzio: gracias por ilustrar el tema desde tu propia experiencia, mucho más directa que la mía.

Serenus: sí a las tres preguntas. Me quejo porque Educación para la Ciudadanía –y en esto tienen también culpa la Iglesia y la derecha– se ha tenido que convertir en algo tan aséptico como irrelevante, precisamente por su presunción de culpabilidad inicial. Y porque Filosofía (al menos la que se imparte en 2º de bach) está muy condicionada ideológicamente: en la elección de textos (al menos en mi comunidad) se nota demasiado bien qué visión se quiere transmitir de ciertos autores y ciertas épocas. Pero seguramente tienes razón: he exagerado.

César: por desgracia, hay tanta parcialidad en el espíritu ibérico que considero una obligación moral decir de vez en cuando que no: que los profesores de religión no se dedican -por regla general- a adoctrinar, que de hecho sois un colectivo intelectualmente inquieto, que transmitís un discurso crítico (incluso con la propia jerarquía eclesiástica) allí donde todo parece apaciguado por el statu quo. Así que gracias a ti.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Nicolás: No, no lo son. Las religiones son tremendamente heterogéneas, favorecen más o menos la conciencia y la responsabilidad, dan más o menos importancia a lo trasmundano, a lo legal, a los códigos normativos, favorecen más o menos una visión igualitaria de la humanidad, etc., etc. Estudiarlas te ayudaría a verlo (primer argumento para tener una asignatura de religión). Precisamente el pensamiento crítico es el que es capaz de analizar, de discriminar, de ver las diferencias sobre la masa homogénea de lo aparentemente igual.

“Presumen de poseer el monopolio de la verdad”. Retórica y sofistería. ¿Presume el cientifismo de poseer el monopolio de la verdad? ¿Presume el comunismo marxista? Las religiones afirman cosas, claro, y en esa medida creen disponer de verdades. Creo que se lo podemos perdonar.

“someten la voluntad humana a una voluntad superior de existencia incierta”. La voluntad humana se somete a lo que quiere: eso forma parte de su libertad. Aunque eso no la exime, por supuesto, de justificarse racionalmente ante los otros hombres.

“y OBLIGAN a sus fieles a asumir un corpus dogmático y una serie de rituales a cual más pintoresco”. No más que el vegetarianismo obliga a sus fieles a no comer carne. Las elecciones no obligan: son asumidas.

“esgrimiendo permanentemente la amenaza del CASTIGO”. Típica visión pseudo-intelectualista: los estúpidos aldeanos llenos de temor por el infierno corren a agarrarse a las sotanas de los sádicos sacerdotes. No es cierta ni tienen ninguna base en la experiencia real esta visión hombredelsacoforme de la vivencia religiosa. Basta con leer un par de cosas de sociología de las religiones.

En cuanto al segundo párrafo, estoy de acuerdo, con matices de poca importancia.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Soy… Me parece muy razonable y ecuánime tu propuesta.
En cuanto al segundo párrafo: es que creo que hay una gran diferencia entre practicar una religión y tener conocimiento de ella. Por eso no entiendo la feroz oposición a la enseñanza de una asignatura de religión. Mi preferencia, en este sentido, es una asignatura de religión en la que se aprendan cosas sobre ésta en un espacio de investigación y sentido crítico. No sería tan difícil si hubiera voluntad para ello.
Y sobre tu último comentario: hay de todo. Mucha gente se distancia de la religión a partir de una visión infantil de la misma (conozco una persona que dejó de creer cuando se enteró de que posiblemente Moisés no atravesó el Mar Rojo), mientras que otros se distancian porque encuentran sólidos argumentos para hacerlo. Yo tengo la sensación (por buscar otra explicación a esa encuesta de la que hablas) de que mucha gente que se distancia de la religión, siente la necesidad de justificarse y buscar razones para ello, mientras que muchos creyentes están cómodos en su posición sin necesidad de profundizar ni estudiar nada. De ahí la paradoja.

Nicolás Fabelo dijo...

Alejandro, es innegable que todas las grandes religiones (pongo aparte el budismo, que es otra cosa) se creen en posesión de la verdad y han sido y son agresivas con quienes se niegan a aceptar esa "evidencia". No hace falta poner ejemplos ilustrativos: si tienes alguna duda, piensa por un momento en altas hogueras y en dagas afiladas...

Es innegable igualmente que las religiones someten la voluntad humana a una voluntad superior de existencia incierta: un sometimiento que no es libre sino bajo coacción (si no lo haces, eres un pecador y serás castigado como tal). Si yo decido un día por mi cuenta no comer carne, eso será fruto de una decisión mejor o peor fundamentada pero no de una aceptación acrítica de algo que me viene impuesto si pretendo "salvarme". Y no estará relacionado con el temor a consumirme en los fuegos del infierno o el purgatorio.

Lo de que las religiones "favorecen más o menos una visión igualitaria de la humanidad" no es cierto: establecen una línea divisoria entre los creyentes y los que no lo son; incluso el hinduismo (religión que seguramente no estudiaste en el colegio, argumento de sobra para proponer como obligatoria una historia de las religiones) sacraliza una espantosa división social en castas.

Dices con buen tino que "precisamente el pensamiento crítico es el que es capaz de analizar, de discriminar, de ver las diferencias sobre la masa homogénea de lo aparentemente igual". Pero el pensamiento crítico es también capaz de advertir las semejanzas fundamentales que permanecen ocultas en una masa aparentamente heterogénea, y de ese modo percibir que las diferencias entre las tres religiones del Libro son más bien de índole cultural y folclórica.

Dices: "Típica visión pseudo-intelectualista: los estúpidos aldeanos llenos de temor por el infierno corren a agarrarse a las sotanas de los sádicos sacerdotes. No es cierta ni tienen ninguna base en la experiencia real esta visión hombredelsacoforme de la vivencia religiosa. Basta con leer un par de cosas de sociología de las religiones".

Alejandro, no desdeñes el impacto de esa "visión hombredelsacoforme". Ha habido y sigue habiendo mucho sufrimiento en el mundo por causa de la religión. Como no quiero -y no puedo, porque tengo ahora cosas que hacer- ser exhaustivo, te pondré un simple ejemplo: ¿conoces a alguna persona homosexual?...

Alejandro Martín Navarro dijo...

Nicolás: como era de temer, una entrada sobre la asignatura de religión acaba dando lugar a una discusión sobre la religión, lo que no era mi intención. Pero bueno...

Las religiones no son sujetos, y por tanto no cometen acciones. "Cristianos" se dicen Torquemada y Teresa de Calcuta, Vattimo (por cierto, homosexual) y Franco. Son las personas las que responden de sus acciones. La violencia tiene su propia explicación y su propia lógica. No procede de ninguna división del mundo entre creyentes y no creyentes. Antes bien, es la violencia misma la que genera las divisiones. La practican por igual unos y otros. Si piensas en el gulag, en los campos de exterminio, o en las masacres robespierreanas, verás que ideologías ateas no han necesitado infiernos trasmundanos ni ritos pintorescos para crear un infierno aquí mismo en la tierra.

"Las diferencias entre las tres religiones del Libro son más bien de índole cultural y folclórica". También sería largo de explicar, pero no es cierto en absoluto. Habiendo lógicamente semejanzas (faltaría más), el cristianismo supone un cambio radical en cuanto a la imagen trascendente de la divinidad: la Encarnación, el mandamiento de la caridad, el universalismo (supresión de división judíos-gentiles), la superación del legalismo farisaico, etc., etc. Lee a Girard, a Vattimo, a Löwith, a Félix Duque (no precisamente creyente, por cierto). Hay una diferencia abismal entre unas y otras. Y en esa diferencia radica toda la cuestión.

Y por último: cuando dices que las religiones establecen una línea divisoria entre creyentes y no creyentes (utilizando, por cierto, como ejemplo la religión más clasista que existe), no sé si incluyes también la línea que establece cierto ateísmo de tipo cientifista entre los iluminados emancipados y quienes permanecen en las tinieblas del oscurantismo y no tienen derecho ni a tener presencia en la vida colectiva.

Alejandro Martín Navarro dijo...

"Es innegable igualmente que las religiones someten la voluntad humana a una voluntad superior de existencia incierta: un sometimiento que no es libre sino bajo coacción (si no lo haces, eres un pecador y serás castigado como tal)".

Este párrafo es incomentable, Nicolás. Dejemos aparte del hecho de que la "salvación" -al menos en el cristianismo- no se limita a un evitar el infierno trasmundano, sino que tiene un sentido inmanente a la propia vida. ¿Crees de verdad que la gente asume una religión por miedo a ser castigado? Incluso desde una perspectiva puramente cientifista, deberías darte cuenta de que si las religiones han subsistido tanto tiempo, es porque contienen elementos positivos para la vida: intensifican el sentimiento de colectividad, de seguridad personal, de solidaridad moral. Aportan valores allí donde es difícil mantener en pie los más mínimos lazos de cohesión colectiva. Y un largo etcétera que sería tedioso detallar. Esto se sabe desde Durkheim, por lo menos.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Y para no saltarte ni un solo tópico, pones "aparte el budismo", que es "otra cosa" (porque lo dice Richard Gere). El budismo no es ninguna filosofía ni ninguna técnica de relajación. Es un sistema de pensamiento que niega valor al mundo, y con ello es un nihilismo. Niega valor a la sexualidad y al cuerpo, y aspira a la supresión nada menos que del deseo.

Pero como el budismo es "cool", estás dispuesto a dejarlo delicadamente aparte, y a matizar que hay diferentes formas del mismo. Creo que otras religiones -y desde luego la cristiana- se merecerían esa cortesía.

soy... dijo...

Alejandro

Hay que poner ejemplos como Newton que era o religioso o metafísico o esotérico y no se que más. Lo que sí sabemos es que esto no impidió que hiciera su aporte.

Hay que comprender que a la altura historica que aun nos encontramos no es posible usar el punto ciego con respecto a la enseñanza de la religión.

No podemos convertir el análisis crítico, la visión científica de las sociedades, del hombre y de la naturaleza en un nuevo dogma ¿o nueva religión?

Gracias por responder a mis comentarios.

César dijo...

Hola de nuevo.

Me permito intervenir en el interesante debate abierto en torno a este artículo, señalando algunos aspectos que considero de interés.

En primer lugar, también me llama la atención -como señala Alejandro- que el debate acabe derivando en una discusión acerca del hecho religioso en general. Sobre este aspecto, sólo puedo decir que mi vivencia del cristianismo no tiene nada que ver con el castigo eterno; he de suponer que en otras épocas se aludía mucho a este tema porque aparece de manera recurrente. Supongo que quizá se hicieron mal las cosas a veces desde el propio seno de la Iglesia en este sentido. Si trato de vivir la experiencia de fe cristiana es porque me hace crecer como persona, no me anula, es fuente de sentido para mi vida. No me siento obligado, simplemente reconozco en mi propia vida que el seguimiento de la propuesta de Jesucristo es buena y verdadera. Y como así lo experimento, claro que asumo una serie de principios y valores. Pero no creo que eso anule mi autonomía personal. Queramos o no, todos, creyentes y no creyentes, acabamos adoptando normas, planteamientos... provenientes de otros. Con todo el respeto, pero me parece un poco ilusorio eso de la "neutralidad pura" de los agnósticos o ateos. Todos partimos de presupuestos y me temo que no tienen tanto que ver con reflexiones abstractas sino con las propias vivencias y elecciones personales.

Sobre el estudio que se cita del poco conocimiento por parte de los creyentes de la propia religión, ciertamente puede invitar a la reflexión. Reconozco que soy un poco desconfiado de este tipo de estudios (lo soy también de otros realizados que señalan la influencia positiva de la religión en las personas), porque me parecen que trabajan con variables poco "objetivables" y siempre hay que contar con quien está detrás del estudio. Pero más allá del estudio en particular, sí que considero, como creyente, que es una tarea pendiente analizar el porqué muchas personas siguen teniendo en nuestro país, como se señala en algún comentario, una "fe infantil". En eso sí que tengo que reconocer mi responsabilidad como profesor de religión. Me sigue llamando la atención cómo la gente sigue interpretando al pie de la letra los relatos del Génesis, sin tener en cuenta la cuestión de los géneros literarios, que se desconozcan las fuentes no cristianas acerca de la historicidad de Jesús de Nazaret, etc.

Volviendo al tema de la clase de religión. Simplemente aclarar que el privilegio no lo tiene la Iglesia, son los padres y alumnos los que optan libremente por esta enseñanza. Por eso me ha gustado el planteamiento del artículo; frente a la "mentalidad dominante", me parece un auténtico ejercicio de libertad hablar de la clase de religión como "reducto de libertad de pensamiento".

Saludos.

Nicolás Fabelo dijo...

Quería matizar algo: la gente asume una religión no tanto por miedo a ser castigada en el más allá (eso es más bien cosa del pasado, al menos en Occidente) como por encontrar una solución a un "problemita": todos sufrimos y todos nos morimos más tarde o más temprano. Me llama mucho la atención que casi ningún cristiano esté dispuesto a comportarse como tal (ejercitando supuestamente el amor al prójimo) si tuviera la certeza de que Dios no existe, o de que Dios existe pero no hay resurrección en el "menú". Hoy mismo se lo oí decir a un sacerdote: "si no hay Dios, todo se derrumba".

Por otra parte, te invito a adentrarte en el conocimiento del budismo (religión que seguramente no estudiaste en el colegio, argumento de sobra para proponer como obligatoria una historia de las religiones) para que descubras por ti mismo -y no tener así que fiarte de Richard Gere- si es "cool" o no. Por de pronto, no encontrarás nada parecido a esto que dice Moisés, figura central del judaísmo de la que nunca renegó Jesús:
"Matad pues ahora todos los varones entre los niños: matad también toda mujer que haya conocido varón carnalmente.
Y todas las niñas entre las mujeres que no hayan conocido ayuntamiento de varón, os reservaréis vivas para vosotros" (Números, 31:17-18).

Alejandro Martín Navarro dijo...

César: gracias por tu aportación.

Nicolás: no sólo estudié el budismo en el colegio (precisamente en la asignatura de religión), sino que me interesó mucho siendo adolescente (parece que el profe de reli, si pretendía ser catequista, era bien malo). Me compraba y leía libros budistas y sobre el budismo. Desde mi escritorio veo todavía, en mi librería, el Libro Tibetano de la Vida y la Muerte. En la carrera, algo estudiamos también. Hoy pienso que la idea de una salvación por medio de la superación del deseo me es demasiado ajena. Y creo que algo así conduce a un desprecio de la historia, de la ética, de la política, etc. Lo que repercute en un modelo de sociedad inmovilista.

Supongo, en todo caso, que el budismo se puede vivir de muchas maneras. Y en ese sentido, te invito también a adentrarte en el conocimiento de las demás religiones, especialmente de la cristiana, más allá de la Inquisición y cuestión gay. No a buscar -en google, o en la Biblia- aquello que confirme tu hipótesis sobre lo malvados que son los cristianos, sino a investigar con sinceridad y buena fe. Si no, me temo que no saldrás de un sectarismo más (por muy ilustrado y científico que se quiera adornar).

Gracias, como siempre, por todas vuestras aportaciones.

César dijo...

Perdón, se me olvidó. Los alumnos que cursan la asignatura de Religión Católica, tal y como marca el currículo oficial, tienen la oportunidad de conocer el resto de las grandes religiones. En 1º de E.S.O. se estudian las "religiones primitivas" y el Hinduismo, en 2º el Budismo y el Islam y en 3º el Judaísmo. También, de manera transversal en varios cursos, se estudian conceptos básicos acerca de la fenomenología de la religión y la estructura del hecho religioso. También se trabaja la correcta interpretación de los textos bíblicos, que nunca pueden estudiarse separados de su conjunto y teniendo siempre en cuenta los aspectos sociales y culturales de la época en que fueron escritos.

Un saludo cordial de nuevo.

soy... dijo...

"...Por de pronto, no encontrarás nada parecido a esto que dice Moisés, figura central del judaísmo de la que nunca renegó Jesús..."

No estoy seguro de eso, no quiero debatir sobre el tema religioso, pero el bhagavat gita - mi texto sagrado favorito- no es precisamente un libro de paz y tranquilidad de espiritu.

Pero sabermos que la religión tiene la virtud de exprimir espiritualidad hasta en las acciones guerreras más sangrientas.

Ahí esta -entre otras- su eterna belleza, su encanto.

Gracias.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Todo eso que menciona César lo deberían conocer todos los alumnos de la educación secundaria.

Cierto eso que comentas, "soy..." Pero esta sociedad de emociones telenovelescas es incapaz de encontrar valores allí donde hay espadas. Es el espíritu del tiempo.

Y, en sentido contrario, aprovecho para responder ese punto que mencionas del comentario de Nicolás: el de que Jesús "nunca renegó de Moisés". Renegar no es la palabra adecuada, pero sólo tienes que leer en el Evangelio de San Mateo aquello de habéis oído que se dijo ojo por ojo, diente por diente, pero yo os digo si alguien te golpea en una mejilla..., etc., para entender que el Evangelio es, entre otras cosas, la superación de la Ley mosaica. O cuando San Pablo (Carta a los Gálatas) afirma explícitamente que los cristianos ya no viven bajo la Ley. O cuando San Agustín dice aquello de "ama y haz lo que quieras", etc. Saber todo eso, además de lo que cuenta César sobre el contexto histórico, los géneros literarios, etc., es importante para juzgar con precisión.

Destiny dijo...

Más allá de todos los comentarios de si dios existe o no quisiera que reflexionemos con sinceridad y con una mano en el corazón y la otra en la CABEZA si acaso Marx no tenía razón al llamar a la religión el opio del pueblo? Acaso el cristianismo, el judaísmo, el induísmo y otros ismos no son más que una forma tradicional de nazismo? infunden el separatimos, la jerarquización del ser humano, la prohibición de la libertad individual e incluso promueven guerras y no estoy hablando de las cruzadas, hablo de guerras que pueden ver en las noticias hoy 27 de enero del 2011. Y todo esto para qué? No es acaso para que unos cuantos "elegidos" gocen del dinero y el poder que obtienen de sus seguidores? No solamente habría que poner en el tapete si existe un dios o no, habría que poner en evidencia que la destrucción de estas instituciones comerciantes de almas es necesaria para una sociedad mejor. OJO: esto no es falta de tolerancia, es un esfuerzo por luchar contra esclavistas que tienen engañados a mis hermanos con falsas esperanzas basadas en temores y deseos que son inherentes al ser humano.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Destiny:

Las religiones han servido para alentar muchas violencias, sin duda. Pero también es verdad que la violencia y la guerra nunca han necesitado de la religión para existir: sólo hay que ver cuántas barbaridades se cometen y se han cometido en contextos no religiosos o incluso anti-religiosos. Los laicistas revolucionarios franceses cortaban cabezas con la misma facilidad con que los ateos marxistas de la URSS torturaban y fusilaban a quienes se empeñaban en seguir enganchados al "opio". Dudo mucho, por lo demás, que los primeros sapiens necesitaran sacerdotes y dogmas para partirles un piedra en la cabeza a sus hermanos. La violencia está en la naturaleza. No la inventan las religiones: antes bien, éstas surgen como un modo de neutralizar (mejor o peor) a aquélla.

De hecho, la religión a menudo ha contribuido a generar ideas éticas universalistas. Así, la igualdad de los seres humanos –de cuya falta acusas a las religiones– es en realidad una idea religiosa, que en nuestra cultura aparece con el cristianismo, y que era completamente desconocida por griegos y romanos: “ya no hay ni judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, sino que todos sois uno en Cristo” dice San Pablo. Ideas como la “libertad individual”, la “responsabilidad”, etc., son conceptos surgidos de invenciones religiosas: en Occidente, la tradición agustiniana que condensa especialmente en el protestantismo.

En cuanto a creer que quienes profesan creencias que no compartes (en tu caso, una religión) están alienados (dices, con Marx), y necesitan de tu iluminación y ayuda para salir de su fatal error, en lugar de aceptar que eligen libre y responsablemente su visión del mundo, es exactamente lo que han pensado todos los inquisidores y fanáticos que en el mundo han sido.

Destiny dijo...

Navarro:

Estoy totalmente de acuerdo, la violencia es parte de la naturelza humana y no es necesaria la religión para que exista. Sin embargo, estoy también en total desacuerdo con tu idea de que la religión ha contribuido a generar ideas éticas universalistas o más bien dicho estoy en desacuerdo con esas ideas. Las religiones por lo general promueven valores éticos "inmorales" que no pertenecen a la naturaleza humana sino que por el contrario lo alejan de ella. Los ideales que planteas son falsos y encubiertos por la esperanza de un mundo mejor que jamás será. No existe igualdad ni libertad sino más bien un esclavismo moral, espiritual y mental. Por otro lado, no puede existir libertad cuando se plantea una meta común y una conducta "apropiada" como verdad absoluta.
Ahora, yo no estoy tratando de "iluminar" a nadie, Navarro. Yo no soy un "iluminado" como seguramente crees tú que eres como "hijo de dios" y de "cristo" tu señor. Al contrario Navarro, como bien lo dijiste, el hombre puede ser por naturaleza muy cruel o muy bondadoso y eso es lo que debemos defender, nuestra naturaleza, quienes somos.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Pues ala, amén, puedes ir en paz.

Francisco dijo...

Destiny, me parece que te has pasado un poco. Aquí nadie ha insultado a nadie hasta que has llegado.

La religión no rompe la libertad de nadie. Es una opción tan intima que no es "imponible". Igual que no se puede obligar a pensar de una forma determinada no se puede obligar a nadie a creer en algo determinado. Si alguien cree que lo hace, que se de una vuelta por las religiones, la que sea, para opinar desde la experiencia, y no desde el tópico.

Decir que las religiones promueven violencia es como decir que los ateos trafican con drogas, porque yo conocí a uno que lo hacía. Generalizar es absurdo, y es la persona la que comete la acción, y no sus creencias. Igual que un ateo de hoy en día no es culpable de las atrocidades de Stalin, un cristiano tampoco lo es de las de Torquemada.

En cuanto a asustar a la gente para que crea con las penas del infierno, puede ser algo que se ha hecho en otras épocas, pero a mi nadie me ha amenazado con nada en mi vida de creyente.

Por otro lado, lo que nos interesa, que es la asignatura de religión, y no la religión; ¿alguien en su sano juicio cree que se puede comprender el mundo tal y como es sin conocer las religiones?¿que se puede comprender al hombre obviando su dimensión espiritual?¿que se puede comprender europa, su cultura, su arte... sin saber algo de cristianismo, igual que es imposible comprender oriente medio sin saber bastante de juadismo e islam?¿desconocer la historia del pensamiento nos hace mas libres para elegir una forma de pensar?¿desconocer algo nos hace mas libres?¿la ignorancia nos hace libres? Esto si que suena a adoctrinamiento.

Marcelo dijo...

Excelente artículo, gracias por tu aporte en este tema tan debatido en el ámbito de sociedad española, y que tanto se presta a interpretaciones ideologizadas. Por mi parte, soy profesor de Religión, siempre me he planteado la asignatura, precisamente, como un garante de la formación en la libertad de la conciencia, en actitud abierta y dialogal con el amplio espectro de las ciencias, la cultura y las humanidades, consciente de la importancia crucial de afrontar con inteligencia las "grandes cuestiones" de la vida y de las implicaciones éticas que se derivan de nuestra visión del mundo, más allá de que seamos creyentes o no. Gracias, amigo, por tu lucidez en todo lo que expones. Un abrazo desde Tenerife.

Oswaldo dijo...

Hola, me gustaría entender esta frase:

Hoy pienso que la idea de una salvación por medio de la superación del deseo me es demasiado ajena. Y creo que algo así conduce a un desprecio de la historia, de la ética, de la política, etc. Lo que repercute en un modelo de sociedad inmovilista.

Podrías explicarla con un poco más de detalle. Gracias y un saludo.

Alejandro Martín dijo...

Me pilla un poco lejos la entrada. Creo que me refería a sociedades como la india, donde ha sido muy difícil impulsar cambios verdaderamente revolucionarios a causa, en parte, de ese desprecio por el mundo histórico que caracteriza la cosmovisión hinduista y budista.