domingo, 28 de diciembre de 2008

La creación

¿Por qué escribo?

Una respuesta psicoanalítica –pero más que eso– a esa pregunta me la ha dado mi sobrina, que no llega al año. Se pasa el día entregada a un fascinante proceso de creación: agarra torpemente un puñado de papeles, agita los envoltorios de los mantecados, golpea a Igglepiggle contra el suelo, o lanza besos con la boca abierta. Cada vez que termina su obra, mira alrededor buscando la mirada amorosa de su madre, que es siempre la confirmación suprema de sus actos.

Tal vez la creación no sea más que la inercia de ese hábito por el que, hace muchos años, buscamos en otros ojos el amor. Escribir es prolongar esa mirada que tantea la confirmación suprema, el angustioso movimiento de una criatura frágil en busca de la gramática que inunde de luz la oscuridad. Así ocurre en Paul Auster: no hay escritura ni autoconocimiento sin ponerse otra vez bajo la mirada paterna. Y la angustia del poeta es el miedo a seguir solo: el reverso de una gramática estéril que nos aleja del amor.

O qué sé yo. Tal vez no, y la creación no es más que un sueño, un falso artificio, un letargo.


video

5 comentarios:

Jesús Beades dijo...

Buenísimo el video. Jarl!

Suso Ares Fondevila dijo...

Veo a Balthasar en tu texto. Él partía de la sonrisa de la madre como primer aviso para el bebé de la apertura del ser. Quizá escribir sea continuar en la senda de ese ser que un día se abrió y que nosotros querríamos abrir más y más...

Máster en Nubes dijo...

Genial el vídeo. Y sí, (casi) todo creo que se hace para no estar solo y para que nos quieran, quizás inconscientemente. Buen fin de año, buena entrada en el nuevo.

Fernando dijo...

Se crea para que los demás le quieran a uno, incluso se sigue creando por esa inercia cuando uno ya se da cuenta de que los demás no le van a querer porque escriba bien. Pero sí, empiezas creando para caerle bien a los demás, y esa regla general es válida, demasiado válida, para la creación en el blog.

Y, además, se crea para llenar el tiempo vacío, tanto tiempo vacío como hay en esta vida tan larga, como otros van al fútbol o ven la tele.

De ello se podría deducir, no sé, que alguien muy querido y con el tiempo muy lleno no tendría el impulso de crear, así que me parece que la regla no vale, pero queda bien como comentario del post, espero, no sé.

Adaldrida dijo...

genial la entrada. Nico diría que queremos ver confirmada nuesra existencia...