lunes, 11 de mayo de 2009

Gómez Dávila: la lucidez impotente

Copio aquí algunos aforismos de la imprescindible antología de Gómez Dávila editada por Juan Arana para la editorial de Abel Feu. Merece la pena hacerse con ella.

"Alma es lo que les nace a las cosas cuando duran.

Amar es rondar sin descanso en torno a la impenetrabilidad de un ser.

El ateo nunca le perdona a Dios su inexistencia.

Hay blasfemias que son jeroglíficos de Dios en contexto ateo.

Burguesía es todo conjunto de individuos inconformes con lo que tienen y satisfechos de lo que son.

Mientras el clero no haya terminado de apostatar va a ser difícil convertirse.

Lo que no parece digno del hombre suele serlo de casi todos.

A cierto nivel profundo toda acusación que nos hagan acierta.

Que rutinario sea hoy insulto prueba nuestra ignorancia en el arte de vivir.

El diablo no puede hacer gran cosa sin la colaboración atolondrada de las virtudes.

Pregonar el "consuelo" de la religión es gesto de feuerbachiano clandestino.
Dios no es subsituto de placeres ausentes, de apetitos sofrenados, de codicias incumplidas. Dios es la presencia invisible que corona la plenitud terrestre más colmada, el éxtasis más alto de la dicha más ebria, la hermosura en que florece la hermosura.
Dios no es compensación inane de la realidad perdida, sino el horizonte que circunda las cumbres de la realidad conquistada.

En el océano de la fe se pesca con una red de dudas.

El escepticismo es la humidad de la inteligencia.

La humanidad es el único dios totalmente falso.

Nada más deprimente que pertenecer a una muchedumbre en el espacio.
Ni más exaltante que pertenecer a una muchedumbre en el tiempo.

Los intelectuales revolucionarios tienen la misión histórica de inventar el vocabulario y los temas de la próxima tiranía.

Sin el bien que encierra, como vestigio o como augurio, el mal es estéticamente opaco.

Para creer en la posibilidad del milagro, basta observar el carácter contingente de la "necesidad".

Al que pregunte con angustia qué toca hacer hoy, contestemos con probidad que hoy sólo cabe una lucidez impotente.

Quien tenga curiosidad de medir su estupidez, que cuente el número de cosas que le parecen obvias.

Progresar es prolongar inercias.
Reaccionar es desmontar automatismos.

De los modernos sucedáneos de la religión probablemente el menos abyecto es el vicio.

Los ritos preservan, los sermones minan la fe".

(Nicolás Gómez Dávila, Escolios escogidos, Sevilla, Los Papeles del Sitio, 2007)

6 comentarios:

Jesús Beades dijo...

Buenísimo. Qué bueno que lo editara Abel.

Fernando dijo...

Qué interesantes, todos.

El más exacto: "Burguesía es todo conjunto de individuos inconformes con lo que tienen y satisfechos de lo que son". Así es.

El más inexacto: "Mientras el clero no haya terminado de apostatar va a ser difícil convertirse". ???

Y el más incomprensible (para mí): "El diablo no puede hacer gran cosa sin la colaboración atolondrada de las virtudes". No lo entiendo.

José Miguel Ridao dijo...

Son buenísimos. El último es una verdad como un templo, sin ánimo de sermonear.

Oliver Sotos González dijo...

Aquí hay mucho, mucho que leer. Me lo acabo de imprimir y me lo llevo para casa.

Lo poco que he leído: espectacular.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Hola a todos!

Fernando: lo del clero creo que tiene que ver con una obsesión personal de Gómez Dávila -que se autoproclama "reaccionario"- con ciertos curas "progres" de los años setenta y ochenta, especialmente intensos en Sudamérica. Aunque también puede leerse en el sentido clásico del "mal pastor". El último que mencionas es de mis favoritos: creo que nuestras virtudes (rectitud, firmeza, constancia, generosidad, entrega, etc.) son el fundamento necesario de nuestros vicios morales e intelectuales (obcecación, fanatismo, cerrazón, negación...) y que a menudo dificultan que Dios cree en nosotros al "hombre nuevo". Ya sabes: "detrás de la cruz está el diablo".

Un abrazo a todos.

Fernando dijo...

Alejandro:

Gracias por la aclaración 1ª: lo entendía justo en sentido contrario.

Y gracias por la 2ª: no comprendí muy bien el texto inicial.