domingo, 14 de marzo de 2010

Hipocresía abertzale

En el fondo del conflicto vasco hay siempre un problema de falta de explicitación. Lo primero que hay que poner sobre la mesa en un conflicto son las reglas que lo van a regir. Uno de los grandes logros de la civilización fue, precisamente, la "guerra", entendida como forma reglada de matarse, para sustituir a la forma indiscriminada de hacerlo. Aquí esto no se ha aclarado. Por eso resulta tan grotesca la retórica del mundo abertzale. Con el asunto éste de Jon Anza, en Gara ya hablan del "día en que Francia dejó de pertenecer al mundo civilizado". ¿No les merece, al menos, el mismo juicio quienes ponen bombas en los aeropuertos y tirotean a representantes políticos en plena calle?.

Es curioso. Ante la sola posibilidad de que se trate de un caso de violencia policial, desaparece el reiterado discurso que declara: "Estas son las graves consecuencias de un conflicto político que hay que resolver". No parece que lo consideren una mera consecuencia "lamentable". De hecho, parecen muy indignados, se manifiestan, y reclaman justicia. Exigen que cosas así no se repitan. Todo esto se parece bastante a "condenar" estos hechos (incluso antes de saber si han tenido lugar o no). En Gara se dedican más páginas y más artículos a la mera sospecha de que Anza haya sufrido una detención ilegal, que al hecho constatable y verificado de que ETA se ha cargado de un tiro a un policía francés. Se ve que tampoco ellos se conforman con que el dolor y la violencia sean meras "consecuencias" de un conflicto. Lo verían más claro si hubieran estado desde el principio en la trinchera de las víctimas.

6 comentarios:

Joan Josep dijo...

Antes de entrar en el terreno de juego, evidentemente, hay que definir con toda claridad, las reglas que van a regirlo. Antes de iniciar una discusión, hemos de definir correctamente y ponernos de acuerdo en los términos. Pero eso no se hace en la vida práctica. Ellos matarán por la espalda y luchan por la justicia. Si alguien les toca un pelo, son unos represores injustos. Mientras unos utilicen en el juego, reglas políticas y los otros reglas de violencia y todo vale...no hay solución posible al problema. Al margen de quién lleva la razón, que, normalmente, nunca es de uno sólo, sino compartida en mayor o menor proporción. Un abrazo: Joan Josep

bLuEs dijo...

Alejandro.

No muestras ideas, sólo ideología.

En nombre de los más grandes ideales se han hecho las mayores barbaridades. No creo que haga falta decir más sobre lo que significa invocar o ampararse en estos temas.

Saludos

Alejandro Martín Navarro dijo...

Hola a ambos, y gracias por vuestras aportaciones. Blues: ojalá consiguiera hacer de mi blog una continua genialidad filosófica. Pero a veces me apetece hacer una entrada "ideológica" y comentar cualquier tema, a propósito, por ejemplo, de un artículo periodístico que me he leído desayunando. Tu comentario, en todo caso, es también algo parco en ideas. Quizá quieras concretar algo más...

bLuEs dijo...

No es el primer artículo que haces en esta línea (otro es, por ejemplo, el del sueño de Otegi). Imagino que tienes algún tipo fijación personal con el tema y aprovechas la circunstancia para expurgar tus propios “demonios” y justificarte ideológicamente. En cualquier caso, sea o no sea cierta esta suposición, por un camino así tu forma de abordar el problema acaba siendo sesgada y, por tanto, tendenciosa. Tú también encuentras lo que esperas encontrar. Además, en el mejor de los casos, llegarás a comprender la mitad de lo que sucede.

La descripción de la guerra como “logro de la civilización” en cuanto a forma “ordenada” de matarse resulta una forma muy superficial e ingenua de contemplarla. Con este tono da la impresión de que no quieres ver lo que significa desde dentro y prefirieses observar una batalla de muñecos. Si en algo se ha caracterizado la guerra es en el “todo vale”. Pocas veces ha pasado de la fachada esta idea “civilizada” de la guerra. Aunque sería largo de hablar (y de pensar) la guerra se basa en la violencia y con un fundamento así en última instancia no se puede esperar orden ni control. Por lo tanto esta falta de explicitación que mencionas es algo lógico y esperable.

Una vez citada la violencia en estos términos se puede entender que esperar que sea un único bando el que la ejerza es algo impensable. ¿En serio crees que los que reciben ese tiroteo y esas bombas que mencionas, sean o no sean con razón (si es que puede haber razón para matar a alguien), van a conformarse con canalizar su ira y su rabia mediante el aparato legal de la “justicia”?. No, la ira sale por el primer camino que encuentra así que ambos bandos se encuentran en igualdad de condiciones respecto a este tema. Ambos pretenden aparentar ser “buenos” encubriendo el mal que hacen. Mencionando únicamente una de las partes sólo te sirve para una fácil demonización y, desde ahí, apelar a las víctimas (aparte de no reconocer a todas) no es tan distinto a la clase de falacias que utilizan la piedad como engaño. Supongo que las conoces.

Saludos

Alejandro Martín Navarro dijo...

Te contesto por partes, Blues:

1) No sé si es una fijación mía... Hay muchos temas que me interesan. Éste, en concreto, me interesa bastante. Supongo que porque me parece el principal problema político de mi país, y porque implica la muerte de muchas personas. Así que me merece cierta atención. Espero que eso no sea un pecado intelectual.

2) Mi planteamiento de la guerra es, sin duda, superficial (la entrada no pretende más), pero no es externo ni teórico: y la prueba de ello es que, cuando una guerra se desarrolla según las reglas establecidas, no se juzga a los soldados que han participado en ella. Los tribunales de guerra son la mejor prueba de que no "todo vale", ni siquiera para "los nuestros".

3) Mi entrada se refería a una cuestión muy concreta: el discurso abertzale se justifica en su negativa a condenar los atentados afirmando que se trata de "consecuencias" de un conflicto que hay que abordar políticamente. Si eso es así, entonces la muerte de un militante de ETA, los encarcelamientos, juicios, etc., también lo son y deberían ser abordados desde esa misma óptica. Lo que en el fondo sospecho es que las acciones de ETA no les parecen meras consecuencias, sino consecuencias deseables dada una situación considerada por ellos como "opresiva", etc.

4) En cuanto a tu pregunta sobre si las víctimas se van a conformar con lo que tú llamas "el aparato legal" y tal, mi respuesta es: desde luego que sí, claro. Lo hacen cada vez, y ello permite que Euskadi no se haya convertido en una Irlanda del Norte.

5) Ya que buscas fijaciones detrás de mi discurso, déjame decirte que sospecho en el tuyo la clásica fijación de la izquierda española por analizar la cuestión vasca bajo una pretendida óptica de neutralidad y equidistancia que sólo conduce -una vez más- a no querer ver allí el puro y simple mal del totalitarismo, y a relativizar el dolor de los buenos. Supongo que es la benevolencia con los hijos descarriados del marxismo.

bLuEs dijo...

Gracias por tener la amabilidad de responder mis comentarios.